Un informe de la consultora en economía Ecolatina señala que “el ingreso de Venezuela al MERCOSUR afecta la inserción del bloque a nivel internacional, tanto a nivel político como económico”.
El posicionamiento de Venezuela en el mundo –alineamiento con Irán y relación conflictiva con Estados Unidos, Colombia e Israel- puede afectar la discusión de futuros tratados de Libre Comercio.
A nivel económico, es importante resaltar que no se incorpora a un socio menor: el PBI en dólares de Venezuela es similar al de Colombia, y sólo lo superan en Sudamérica Argentina y Brasil.
Además, la entrada del sexto productor mundial de petróleo modifica el perfil exportador del bloque, ya que los cuatro miembros originarios del MERCOSUR tienen en común una agroindustria muy competitiva a nivel internacional y son deficitarios en su comercio de bienes energéticos. Esta complementariedad económica puede potenciar el comercio dentro del bloque.
El ahorro por el lado de las importaciones de petróleo y derivados no es muy elevado -el Arancel Externo Común del MERCOSUR en esos productos es nulo-, pero poder exportar bienes manufacturados a Venezuela sin aranceles –en el mediano plazo- es una gran oportunidad, especialmente para Argentina y Brasil.
Más allá de las oportunidades económicas que le puede generar al país el ingreso de Venezuela al MERCOSUR, Argentina debería reforzar las relaciones con los miembros originales.
Las trabas a las importaciones impuestas por nuestro país han generado rispideces. De hecho, en los primeros cinco meses del año las compras al MERCOSUR cayeron muy fuerte (-14,1% i.a.) mientras que las importaciones del resto del mundo se mantuvieron (+0,5% i.a.).
Los desafíos que enfrenta el MERCOSUR son múltiples. Acomodarse a la entrada de un nuevo socio en un contexto mundial incierto, zanjear diferencias internas y redoblar la apuesta a futuro figuran al tope de la lista.