En la Argentina hay lugares aislados, como la Cordillera de los Andes, la Puna, las mesetas patagónicas o el Impenetrable chaqueño, que están alejadas de las redes troncales de fibra óptica o de los corredores de la telefonía móvil. En estas regiones hay organizaciones que tienen necesidades concretar de dar respuesta inmediata ante situaciones de emergencia, o que realizan actividades de corto plazo y alta movilidad (por ejemplo, exploraciones petrolíferas o mineras), y que requieren comunicaciones que ofrezcan altos índices de respaldo, propios de un “teléfono rojo”.
Las actividades que más utilizan este tipo de enlaces son la minería, la energía (petróleo y gas), la logística terrestre y marítima, la pesca, la construcción de obras de infraestructura, y los grandes medios de comunicación audiovisual. También el sector gubernamental es un usuario intensivo, en áreas como la defensa y la asistencia sanitaria o en situaciones de emergencia.
La tecnología que sale al frente en estos “lugares imposibles” es la banda ancha satelital móvil. Es de alto costo para un usuario común de Internet, como los de los hogares urbanos, pero imprescindible para estas actividades económicas y sociales que se realizan en lugares apartados o donde no llegan las conexiones telefónicas o de cable.
Hasta 2010, el principal proveedor de este mercado especial era Tesacom, un distribuidor regional de servicios satelitales. Pero recientemente, un gigante del área de las telecomunicaciones, el grupo español Telefónica, anunció su desembarco oficial en el sector de las comunicaciones en los “lugares imposibles”.
Según explicó en una conferencia de prensa Diego López, gerente de Marketing de Datos de Telefónica Argentina, el principal diferencial que tienen respecto a otras ofertas es la conexión directa y propia al centro concentrador de comunicaciones de Inmarsat (hub), lo que permite mayores velocidades en la transmisión de video en vivo a través de Internet y enlaces de redes privadas virtuales (VPN, siga en inglés), requeridas en ambientes que necesitan gran seguridad en sus vínculos.
La oferta de Telefónica consiste en 6 antenas satelitales portátiles con conectividad de voz y datos, que van de menos de 2 kilogramos de pesos a más de 3 kilos. El servicio se activa con una tarjeta SIM, como si fuera un teléfono móvil, y se abona por diferentes esquemas, como minutos de voz, MB transmitidos, mensajes de textos enviados, minutos de video transmitidos. ¿Precios? Por MB excedente de tráfico se abonan 4,5 dólares; por minuto de telefonía, 1,20 dólares; y por streaming a 128 Kbps, a 5,8 dólares el minuto. Las antenas que funcionan como modem se venden a valores que van desde los 3.000 a los 10 mil dólares.
La meta es ambiciosa: “Queremos cubrir todas las necesidades de comunicación”, dijo el ejecutivo, de las empresas que tienen actividades en estas áreas remotas y aisladas, u organizaciones que trabajan en zonas de emergencia. Por ejemplo, una delegación española de la entidad humanitaria Médicos sin Fronteras viajó esta semana a Haití con 20 antenas satelitales.
Por César Dergarabedian
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